Domingo, 27 de Febrero de 2011 09:19
Última actualización el Domingo, 27 de Febrero de 2011 09:20
Escrito por La Recua mula
Qué tristeza y nostalgia me da al recordar nuestra infancia en la primaria Manuel Ávila Camacho que se ubica en el Jardín Hidalgo. Camino y volteo a ver la vieja finca, mudo testigo de tantas y tantas generaciones de niños y niñas que han pasado por allí.
Niños que ahora son todos unos hombres, padres de familia y otros hasta abuelos, otros en Estados Unidos, otros ya descansan en paz, otros quien sabe dónde.
Me remonto hace treinta y cinco años, el señor que vendía nieve raspada y se ponía a la salida del turno matutino que era la una de la tarde y luego la entrada de los del turno vespertino, al rato regresaba como a la seis de la tarde para atender a los niños y niñas que salían a esa hora.
Recuerdo que gritaba “Lloren, Lloren” y al mismo tiempo le pegaba a una rueda de metal haciendo el clásico ruido… y que me dicen del señor que vendía churros en un carrito con una ruleta integrada en el mismo, el niño comprador esperaba al ver girar la ruleta atinarle con un dardo tirante de un grupo de ligas a un número como el 20 o el 25 o el 40 que eran los centímetros que le daría de churro embardunado de azúcar. La ruleta giraba muy rápido sin dar tiempo de distinguir el número, los que le pegaban al cinco o seis, el señor de todas formas les daba un pilón y todos los niños salían contentos.
Y luego “Toñita” que afortunadamente todavía vive, vendiendo sus duritos y sus frutas con sal, limón y chile, también tenía papas y otras delicias que los niños comprábamos en ese entonces.
El buen Pascual Sánchez, tenía el café Florencia donde las parejas iban a tomar un café o una nieve o postre para platicar sus cuitas de amor, y pasaba un señor a venderles flores como gardenias y rosas.
¿Dónde están mis amigos que le compraban estampitas a lucía la de las escamochas y luego intercambiaban el álbum con un regalo bien bonito, a mi me gustaba la máscara y capa del Santo, pero también estaba la de Blue Demon.
Y luego con Sergio Francisco,-En paz descanse- hijo de Lucía, te rentaba los cuentos de moda que eran: Memín Pingüin, Archie, el hombre araña, superman, Batman y robin, la familia burrón y otros más… lo recuerdo muy bien, en época de calor una escamocha o revoltura y cuando había menos dinero era una sangría señorial o una chaparrita o una favorita con hielo acompañando mi bebida en una tarde placentera y tranquila de mi Atotonilco de hace casi cuarenta años…
Qué tristeza me da ver mi Jardín Hidalgo sin mis amigos de entonces… Un saludo y Un bello recuerdo para todos ellos donde quiera que se encuentren…
La Recua Mula.
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